UN EJEMPLO DE AMOR PROFUNDO Y FIDELIDAD: COMPAÑEROS Y APÓSTOLES

Estando el profeta Mujámmad - la paz y las bendiciones de Allâh sean con él -, en Medina, en una ocasión, mandó a un grupo de sus Compañeros para que le trajeran información sobre lo que Quraish tramaba en Meca contra los musulmanes. El Profeta nombró a `Âsim Ibnu Zâbit responsable del grupo.


Cuando alcanzaron un lugar entre ‘Asafân y Meca, salió a su encuentro un grupo de unos cien hombres de Banû Lahyân (que no eran musulmanes). Entonces, los rodearon y los asesinaron con lanzas, menos a Jubaib Ibnu ‘Adî, Zaid Ibnu Addiznah y otra persona. Tomaron a los tres y decidieron venderlos en Meca como esclavos.


En Meca, familiares de Alhâriz Ibn ‘Âmir compró a Jubaib. ¿Por qué compraron a Jubaib? Pues porque Jubaib había dado muerte a Alhâriz en la batalla de Badr y querían tomar represalias contra él.


Salieron con él y le llevaron al recinto de la Cahaba. Y, allí, comenzaron a torturarle desgarrándole la carne con hierros. Luego, lo colgaron de una palmera y le preguntaron: “¿desearías que Mujámmad estuviese en tu lugar?”. Entonces Jubaib dijo: “No; ni me cambiaría por estar ahora mismo con mi familia y mis hijos y dejar que Mujámmad estuviese en mi lugar para ser torturado con un hierro”. Entonces alzó la voz y dijo: “¡Oh Mujámmad!”. Luego, cuando ya querían acabar con él les dijo: “dejadme que realice la oración”. Cuando acabó, vino a él Abû Sarû‘ah y le dio muerte. Historia relatada por Albujârî y otros sabios del jadiz.


Esta historia nos transmite multitud de enseñanzas y provechos. Sin embargo, la más importante, es ese amor incondicional y profundo que los Compañeros sentían por su amado profeta Mujámmad. Gente – como en este caso – que demuestra, incluso en los momentos más críticos y difíciles que una persona puede experimentar en su vida, un amor inconmensurable forjado en el alma de todos quienes creyeron y siguieron al profeta Mujámmad – la paz y las bendiciones de Al·lâh sean con él.


Un amor que puede ser comparado – a modo de reflexión – con el amor de los apóstoles del profeta Jesús – la paz sea con él –, tal y como nos narran los textos que los cristianos siguen y consideran como ciertos. Como por ejemplo, el caso del apóstol Pedro. Al principio – y según los evangelios – Jesús le dice a Pedro:

"Mas yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la Tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la Tierra será desatado en los cielos."(Evangelio según Mateo 16: 18-19).


Sin embargo, ¡qué cambio tan drástico cuando Jesús decide ir a Jerusalén para continuar con su misión! Leamos qué ocurre:

"Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le convenía ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos,de los príncipes, de los sacerdotes y de los escribas, y ser muerto y resucitar al tercer día. y Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reprenderle, diciendo: «Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca». Entonces él, volviéndose dijo a Pedro: «Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres»." (Evangelio según Mateo 16: 21-23).


E incluso el propio Jesús, profetiza que Pedro, aquel que según se había dicho, iba a ser la piedra de la Iglesia, renunciaría y negaría a Jesús. Leamos:

"Le dijo Simón Pedro: «Señor, ¿a dónde vas?» Le respondió Jesús: «Donde yo voy no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después». Le dijo Pedro: «Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi alma pondré por ti». Le respondió Jesús: «Tu alma pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces»." (Evangelio según Juan 13: 36-38.).

Y así fue.

“Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: 'no conozco a ese hombre'. Y en seguida cantó el gallo. Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: 'antes que cante el gallo me negarás tres veces'. Y saliendo fuera, lloró amargamente". (Evangelio según Marcos: 14: 69 – 75).


¡Qué diferencia! Aquél sobre quien iba a edificarse la Iglesia de Cristo y su mensaje, aquél a quien se le iba a entregar las llaves del Reino de los cielos, negó a su maestro, su profeta e, incluso -según ellos- a su propio Dios. ¡Que Allâh nos guarde!


Y qué ejemplo tan hermoso y bello de amor profundo y sincero, de Jubaib, Compañero del profeta Mujámmad - la paz sea con él - , que, aun siendo torturado no se cambiaría ni por estar con su familia y sus hijos, si tuviese que elegir entre él y la vida de su amado profeta Mujámmad – la paz y las bendiciones de Al·lâh sean con él.


¡Oh Al·lâh! Concédenos el favor inmenso de contarnos de entre los allegados a nuestro amado profeta Mujámmad y haz que nuestros corazones estén repletos del amor a Ti y a tu amado Mensajero. Amén.

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